Sabores patrios. La comida del México independiente en la novela Los bandidos de Río Frío

$ 250

María Cristina Solís Reyes


ISBN: 978-607-8344-83-3
Editor: EyC
Formato: Rústica
Páginas: 192

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Descripción

El presente libro muestra la aportación de Manuel Payno a la historia de la alimentación en México, contenida en su novela Los bandidos del Río Frío. La comida, las costumbres, los hábitos y comportamientos alrededor de la mesa, que han quedado plasmados en esa obra, serán el hilo conductor de este trabajo.

Payno escribió Los bandidos bajo el seudónimo de “Un ingenio de la Corte”, en el transcurso de 1888 a julio de 1891, cuando desempeñaba el cargo de cónsul interino en Santander (España) durante el régimen del General Porfirio Díaz. Lejos de su patria, al final de su vida con tono melancólico lleno de recuerdos, escribía las “cosas de otro tiempo” como constancia de una forma de vida que prevaleció en la sociedad novohispana hasta la primera mitad del siglo XIX. A manera de “bocetos de cuadros sociales”, esta novela nos da un paseo por una época que tocaba su fin, una vez que los cambios políticos, económicos y avances tecnológicos trastocaron la mentalidad y forma de vida de la gente para la segunda mitad de ese siglo.

Es por ello que la comida, así como todo lo relacionado con ella en Los bandidos, es reflejo de ese tiempo: una veta de identidad que Payno supo ver y destacar ante la influencia de otras cocinas europeas, sobre todo la de la orientación francesa, que se iban colocando preferentemente en los sectores altos. En ese sentido, el sabor de aquellos años, al ser capturado en Los bandidos, es un legado al acervo de nuestro patrimonio cultural, comprendido dentro de la historia de la alimentación.

Información adicional

Peso0.287 kg
Dimensiones21 × 14.5 × 1 cm

Reseña de la autora

Pertenezco a una generación donde la cocina no alcanzaba el nivel profesional de la actualidad y se transmitía de madres a hijas. Nací el 22 de agosto de 1950 en la ciudad de México en el seno de una familia donde la comida cotidiana era una celebración que me dejó la impronta gustativa para futuras ocupaciones.

De manera intuitiva y gozosa, me hice asidua lectora de Gourmet magazine y no me perdía ningún programa de Julia Child, una de las primeras mujeres en salir del Cordon Blue para volverse en una figura mediática. Fueron varios los años que me tomaron para volverme una autodidacta de la cocina, mientras que descubría que este quehacer era una manifestación cultural y sensitiva de nuestra especie. Es decir, la cocina es un lenguaje cifrado donde podemos conocernos y conocer los valores y gustos de una sociedad y civilización. Estudié la carrera de Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y pude conjugar la actividad reflexiva y racional con la práctica culinaria a la que me dediqué varios años en el manejo de un pequeño restaurante que abrí, junto con mi hermana, en los primeros años del boom de la Col. Condesa.

Me reconozco como una cocinera nata, obsesiva, curiosa y consistente, sobre todo eso: la consistencia en el disfrute diario no sólo de lo que cocinó, sino de la riqueza emocional que esta actividad brinda a lo largo de la vida. María Cristina Solís

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